Enoturismo en el Empordà: bodegas y escapada perfecta desde la Costa Brava
Descubre algunas de las mejores bodegas del Empordà, experiencias entre viñedos y cómo organizar una escapada enoturística desde la Costa Brava.

El Empordà es uno de esos territorios en los que el paisaje explica buena parte de lo que ocurre en la mesa. Viñedos junto al Mediterráneo, olivares, pequeños pueblos, el viento de tramontana y una tradición vitivinícola profundamente ligada al territorio han convertido esta zona de Girona en un destino especialmente atractivo para quienes quieren conocer la Costa Brava desde una perspectiva diferente.
Practicar enoturismo en él Empordà no significa simplemente visitar una bodega y probar algunos vinos. La experiencia puede incluir caminar entre viñas, descubrir variedades autóctonas, conocer proyectos familiares, degustar productos locales, visitar pueblos históricos o combinar una cata con una jornada junto al mar.
La propia Ruta del Vino DO Empordà reúne actualmente más de treinta bodegas y decenas de empresas y entidades relacionadas con el territorio. Su oferta va mucho más allá de las visitas tradicionales: incluye comidas entre viñedos, rutas en bicicleta, talleres, catas, experiencias gastronómicas e incluso actividades junto al mar.
Precisamente ahí está una de las grandes ventajas de alojarse en la Costa Brava: es posible disfrutar del mar por la mañana y adentrarse en el paisaje vinícola del Empordà pocas horas después.
Desde los alojamientos boutique de Salat’SHH, que se encuentran en algunos de los enclaves más especiales de la costa gerundense, una ruta de vino puede convertirse fácilmente en uno de los días más memorables de la escapada.
El vino como forma de descubrir el Empordà
El paisaje vitivinícola del Empordà tiene una personalidad muy particular.
La proximidad del Mediterráneo y la presencia constante de la tramontana forman parte de la identidad de unos viñedos en los que destacan variedades tradicionales como la garnacha y la cariñena. La DO Empordà explica que muchas de sus bodegas siguen siendo explotaciones familiares que combinan tradición y técnicas modernas.
Esto hace que las visitas sean muy diferentes entre sí.
Hay grandes proyectos donde la arquitectura y la tecnología tienen un papel protagonista, pequeñas bodegas donde el visitante puede hablar directamente con quienes elaboran el vino, cooperativas históricas y fincas rodeadas de olivos y viñedos.
Por eso, antes de reservar una visita merece la pena pensar qué tipo de experiencia se busca.
Quien quiera profundizar en arquitectura y elaboración encontrará opciones distintas de quien simplemente quiera disfrutar de una cata tranquila al final de una ruta por el Empordà.
Y precisamente esa variedad permite diseñar una escapada muy personal.
Del Mediterráneo a las viñas: una ruta que cambia según dónde te alojes
El Empordà es suficientemente diverso como para que dos escapadas enológicas sean completamente distintas.
En el norte, los viñedos se acercan a las primeras estribaciones pirenaicas y sienten con fuerza la tramontana. Hacia el Baix Empordà, las viñas conviven con campos agrícolas, pueblos medievales, bosques y el paisaje de Les Gavarres.
La propia Ruta del Vino DO Empordà diferencia claramente estos dos grandes territorios y reúne bodegas en ambos.
Eso permite organizar la experiencia de manera lógica y lograr disfrutar de las opciones que brinda la Costa Brava desde cada alojamiento boutique Salat’SHH.
Desde Ses Negres, en Sa Riera: viñedos de Pals y el corazón del Baix Empordà
Alojarse en el hostal boutique de Salat’SHH en Begur Ses Negres, frente a la playa de Sa Riera, significa empezar el día junto al Mediterráneo y tener a poca distancia algunos de los paisajes agrícolas más característicos del Baix Empordà. El alojamiento está en Begur, junto a la playa y muy cerca de los itinerarios costeros de la zona.
Una de las recomendaciones más naturales desde aquí es Celler Mas Geli, en Pals.
La bodega forma parte oficialmente de la Ruta del Vino DO Empordà y permite añadir al viaje un paisaje muy distinto al de las calas de Begur: campos abiertos, viñedos y la llanura ampurdanesa.
Es una opción especialmente interesante para combinar con una visita al núcleo medieval de Pals. En lugar de plantear la bodega como una actividad independiente, se puede dedicar parte de la mañana a recorrer el pueblo, continuar hacia los viñedos y regresar después hacia Sa Riera.
Otra posibilidad es Mas Oller, situada en Torrent, también incluida en la Ruta del Vino DO Empordà.
Aquí el interés está precisamente en adentrarse en un Empordà más rural. Torrent se encuentra entre algunos de los pueblos más atractivos del interior y permite diseñar una jornada que combina vino, patrimonio y gastronomía.
Para quien se aloja varios días en Ses Negres, ambas opciones permiten alternar fácilmente dos caras del territorio: un día de cala y camino de ronda y otro de pueblos y viñedos.
Desde Sa Teula, en Llafranc: de la costa de Palafrugell al interior del Baix Empordà
Desde Sa Teula, en el centro de Llafranc y a apenas unos pasos del mar, la experiencia cambia. Llafranc invita a empezar el día lentamente: paseo marítimo, Faro de Sant Sebastià y pequeñas calas forman parte natural de una estancia aquí.
Si se prefiere una experiencia más rural, Mas Oller vuelve a ser una alternativa muy lógica desde Llafranc. Su ubicación en Torrent facilita prolongar la ruta hacia pueblos como Peratallada, Pals o la Bisbal.
Estos factores permiten convertir la visita en parte de una jornada más amplia por el interior, combinando el vino con pueblos como Pals, Peratallada o La Bisbal d’Empordà.
De esta forma, la bodega no tiene por qué convertirse en una actividad aislada.
El recorrido puede plantearse como una pequeña ruta por el Baix Empordà en la que paisaje, patrimonio, gastronomía y vino forman parte de la misma experiencia.
Así, el vino se convierte en una opción ideal para recorrer el Baix Empordà y no únicamente en el destino final.
Desde Es Niu, en Tamariu: una escapada entre calas, Palamós y el interior
A pocos kilómetros de Llafranc, pero con una personalidad diferente, Es Niu alojamiento boutique de Salat’SHH que se encuentra en Tamariu, a unos 200 metros de la playa
Desde aquí también resulta especialmente cómoda la zona vitivinícola del Baix Empordà.
Aunque si ya se conoce Palamós una opción es desplazarse hacia Pals y combinar la visita con el pueblo medieval y los paisajes agrícolas que rodean esta parte del Baix Empordà. Por ello merece la pena orientar la ruta hacia Pals y visitar Celler Mas Geli.
La combinación funciona especialmente bien porque permite pasar de uno de los paisajes más rocosos y mediterráneos de la costa de Palafrugell a los campos del interior en un mismo día.
Otra posibilidad es continuar un poco más hacia la zona de Cruïlles y Monells para conocer Sota els Àngels, también integrada en la Ruta del Vino DO Empordà. La oferta oficial de enoturismo incluso incluye talleres de coupage en esta bodega.
Esta opción permite diseñar una jornada muy completa: Tamariu por la mañana, pueblos medievales del interior después y una experiencia alrededor del vino antes de regresar al mar.
Eso es precisamente lo que hace especial el enoturismo en el Empordà. En pocos kilómetros, el viaje cambia completamente de paisaje.
Desde Tossa de Mar: convertir la visita a una bodega en una excursión de día
Es Menut y Sa Nansa alojamientos boutique de Salat’SHH que se encuentran en Tossa de Mar.
Desde aquí se debe plantear como una excursión completa hacia el Baix Empordà y no como una visita rápida entre dos actividades, lo que permite recoger más experiencias y conocer las diferentes actividades que se encuentran en el Baix Empordà.
Desde Es Menut: Tossa, Calonge y una jornada alrededor del vino
Es Menut se encuentra junto al antiguo barrio de pescadores de Tossa de Mar, a muy poca distancia de Es Codolar y la Vila Vella.
Una ruta enológica especialmente coherente desde aquí es dirigirse hacia Calonge, una de las poblaciones más relevantes en producción de vino con mayor tradición vinculada al cultivo de la vid y donde se pueden encontrar diversas bodegas con DO Empordà.
Allí se encuentra Celler Viníric, una de las bodegas del Baix Empordà reconocidas dentro de la Ruta del Vino DO Empordà.
Es una buena alternativa para quien quiere que el vino sea el centro de una excursión de medio día o día completo.
La misma zona alberga otro proyecto muy interesante: Clos d'Agon.
La Ruta del Vino incluye esta bodega entre sus propuestas del Baix Empordà y señala también experiencias como el picnic entre viñedos con vistas al mar.
Eso permite construir una excursión que no sea simplemente “ir a hacer una cata”.
Desde Tossa se puede recorrer parte de la costa hacia el norte, visitar Calonge, entrar en contacto con sus viñedos y completar después la jornada con gastronomía o una parada en Palamós.
Desde Sa Nansa: una ruta gastronómica hacia Calonge y Palamós
Quien se aloje en Sa Nansa, también en Tossa de Mar, puede plantear la escapada con un enfoque diferente.
En lugar de concentrarse únicamente en la visita a una bodega, una buena opción es convertir el trayecto hacia el Baix Empordà en una jornada de vino, gastronomía y paisaje.
Calonge es uno de los destinos más interesantes por su proximidad relativa y por la concentración de proyectos vitivinícolas. Entre las alternativas se encuentran Celler Viníric , Clos d'Agon y Mas Molla.
La ventaja de disponer de varias opciones dentro de una misma zona es que la experiencia puede adaptarse fácilmente al ritmo del viaje. La jornada puede comenzar después del desayuno en Tossa, continuar con una visita a una bodega durante la mañana y reservar el mediodía para descubrir la gastronomía del Baix Empordà.
Por la tarde, se puede recorrer Calonge, acercarse hasta Palamós, descubrir alguna playa de la zona o simplemente disfrutar del paisaje antes de regresar a Tossa.
No todas las experiencias de enoturismo en él Empordà tienen que empezar junto al alojamiento. Parte del atractivo está precisamente en aprovechar la jornada para descubrir otra zona del Baix Empordà y conocer un tramo diferente de la Costa Brava.
Desde Es Portalet, en Sant Feliu de Guíxols: las bodegas de Calonge casi como vecinas
Es Portalet, alojamiento boutique de Salat’SHH situado en el centro de Sant Feliu de Guíxols, cuenta con una ubicación especialmente cómoda para descubrir las bodegas de Calonge, uno de los destinos enoturísticos más naturales de esta zona de la Costa Brava.
Celler Viníric es una buena opción para incorporar una experiencia alrededor del vino a la escapada sin renunciar a seguir disfrutando de la costa. También merece la pena considerar Clos d'Agon, especialmente para quienes buscan una visita más vinculada al entorno de los viñedos. Ambas forman parte de la Ruta del Vino DO Empordà.
A estas propuestas se suman otras opciones interesantes como Celler Mas Eugeni, un proyecto familiar situado en Calonge que permite acercarse tanto al paisaje vitivinícola como al proceso de elaboración, y A Pasito Lento, también en la zona, con una propuesta centrada en descubrir los viñedos de una forma tranquila y pausada.
La proximidad permite incorporar fácilmente el enoturismo al viaje sin dedicar demasiado tiempo a los desplazamientos. Una jornada puede comenzar en Sant Feliu, continuar con una visita a una bodega de Calonge, seguir con una comida en la zona y terminar regresando hacia la costa.
Para quienes quieran descubrir cómo cambia el paisaje a pocos kilómetros del Mediterráneo, esta puede ser una de las excursiones más interesantes desde Es Portalet.
Desde Es Grop, en El Port de la Selva: donde el vino forma parte del paisaje
Alojamiento boutique de Salat’SHH Es Grop, ubicado en El Port de la Selva
Se encuentra en el centro de El Port de la Selva, a unos 250 metros de la playa y el puerto, entre el Mediterráneo y el entorno del Cap de Creus.
Muy cerca aparece Mas Estela, en La Selva de Mar.
Su ubicación hace que sea muy interesante para quienes quieren relacionar directamente el paisaje del Cap de Creus con la cultura vinícola local.
Después, la carretera que conduce hacia Vilajuïga abre todavía más posibilidades.
Allí encontramos Espelt Viticultors, una de las bodegas incluidas en la Ruta del Vino DO Empordà. Parte del interés de Espelt está precisamente en su relación con un territorio marcado por la Albera, la Serra de Rodes y el entorno del Cap de Creus.
En el mismo municipio se encuentra Empordàlia, otro proyecto muy interesante si se quiere ampliar la experiencia más allá del vino. La oferta de la zona combina viñedo y olivar, dos cultivos fundamentales para comprender el paisaje mediterráneo del Empordà.
Y si se continúa hacia Garriguella, aparece otra concentración especialmente interesante de bodegas.
Mas Llunes forma parte de la ruta oficial, igual que Masetplana. La misma localidad cuenta también con una cooperativa vinícola, por lo que Garriguella permite comprender distintas formas de producción dentro de un espacio relativamente compacto.
Esto convierte Es Grop en una base excelente para dedicar incluso más de un día al vino.
Una jornada puede orientarse hacia Vilajuïga y Garriguella; otra, hacia Peralada.
Allí se encuentra Celler Perelada, una de las propuestas enoturísticas de mayor escala de la región. Su bodega contemporánea fue proyectada por RCR Arquitectes y se ha convertido en una referencia también por su arquitectura y sostenibilidad.
Así, desde El Port de la Selva se puede pasar de pequeñas viñas situadas entre montaña y mar a grandes proyectos arquitectónicos sin abandonar el Alt Empordà.
Cuándo es mejor hacer una ruta de enoturismo

El enoturismo empordà puede disfrutarse durante buena parte del año, aunque cada estación ofrece una experiencia diferente.
Primavera
El paisaje empieza a recuperar color, las temperaturas suelen ser agradables y recorrer viñedos resulta especialmente cómodo.
Es una época adecuada para combinar bodegas con senderismo, pueblos medievales y días junto al mar.
Verano
La Costa Brava concentra más visitantes, pero una escapada al interior puede ofrecer un cambio de ritmo interesante.
Conviene reservar las visitas con antelación y evitar las horas de mayor calor si la actividad incluye un recorrido exterior.
Finales de verano y vendimia
La vendimia es uno de los momentos más especiales del calendario vitivinícola.
Algunas bodegas organizan actividades vinculadas a esta época, aunque la disponibilidad depende de cada productor y de la campaña concreta.
Otoño
Es probablemente uno de los momentos más atractivos para quienes buscan una escapada tranquila.
El paisaje cambia de tonalidad, disminuye la afluencia en muchas zonas costeras y la gastronomía adquiere todavía más protagonismo.
Vendimia, primavera o verano: cada estación cambia la experiencia
También merece la pena pensar cuándo se realiza la escapada.
En primavera, las temperaturas permiten combinar fácilmente paseos por los pueblos, viñedos y costa.
Durante el verano, el gran atractivo está en poder empezar o terminar el día en el Mediterráneo.
A finales del verano y principios de otoño llega la vendimia, uno de los momentos más especiales para acercarse al trabajo real de las bodegas.
Y cuando avanza el otoño, los viñedos transforman sus colores y el interior del Empordà gana todavía más protagonismo.
No existe, por tanto, una única temporada correcta.
Lo que cambia es la forma de vivir el territorio.
¿Y si quiero elegir solo una bodega?
No es necesario convertir las vacaciones en una carrera de catas. Para la mayoría de viajeros resulta mucho más interesante escoger una bodega que encaje bien con el alojamiento, la zona y el tipo de experiencia que se quiere vivir.
Esta relación puede servir como punto de partida:
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Alojamiento Salat’SHH |
Zona recomendada |
Bodega sugerida |
Por qué puede ser una buena elección |
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Ses Negres – Begur |
Pals / Torrent |
Una opción muy natural para combinar la visita con Pals y el paisaje rural del Baix Empordà. |
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Sa Teula – Llafranc |
Torrent / interior del Baix Empordà |
Ideal para unir vino, arquitectura y una escapada hacia Palamós desde la costa de Palafrugell. |
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Es Niu – Tamariu |
Pals |
Permite combinar calas y costa por la mañana con una experiencia enoturística por la tarde. |
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Es Menut – Tossa de Mar |
Calonge |
Una buena propuesta para convertir la visita a una bodega en una excursión completa hacia el Baix Empordà. |
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Sa Nansa – Tossa de Mar |
Calonge |
Interesante para quienes quieren combinar vino, paisaje y gastronomía durante una jornada fuera de Tossa. |
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Es Portalet – Sant Feliu de Guíxols |
Calonge |
La proximidad con Calonge hace que estas bodegas sean una de las escapadas enológicas más cómodas desde Sant Feliu. |
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Es Grop – El Port de la Selva |
Vilajuïga / Garriguella / Peralada |
Una de las opciones más coherentes para descubrir el Alt Empordà y su relación entre viñedo, tramontana y paisaje. |
Este enfoque permite dedicar más tiempo a cada experiencia. Muchas visitas incluyen un recorrido por los viñedos, explicación de las variedades cultivadas, proceso de elaboración y degustación final, por lo que conviene reservar tiempo suficiente y consultar previamente los horarios y modalidades disponibles.
Así, en lugar de intentar visitar muchas bodegas en poco tiempo, resulta más interesante elegir una experiencia que encaje con el ritmo de la escapada y aprovechar el resto del día para descubrir pueblos, gastronomía, paisaje y costa.
Mar, viñedos y hostales boutique: una escapada que no obliga a elegir

Muchas veces se piensa en unas vacaciones de costa y una escapada enológica como dos viajes diferentes.
En el Empordà no tiene por qué ser así.
Desde Ses Negres en Sa Riera, Sa Teula en Llafranc, Es Niu en Tamariu, Es Menut y Sa Nansa en Tossa de Mar, Es Portalet en Sant Feliu de Guíxols y Es Grop en El Port de la Selva, es posible combinar playas y pequeños pueblos marineros con bodegas y paisajes agrícolas durante la misma estancia. La red de alojamientos boutique de Salat’SHH reúne precisamente alojamientos a lo largo de distintos puntos de la Costa Brava.
Eso permite organizar el viaje sin seguir siempre el mismo recorrido.
Un día puede empezar con un baño en el Mediterráneo y terminar con una copa frente a un viñedo.
Otro puede llevar desde un camino de ronda hasta un pueblo medieval y una bodega.
Y otro puede dedicarse simplemente a comer bien, probar vinos locales y descubrir qué hay detrás de las etiquetas que aparecen en las cartas de los restaurantes.
Ahí está posiblemente una de las mejores formas de practicar enoturismo en el Empordà: no convirtiéndolo en una actividad separada de las vacaciones, sino integrándolo dentro del propio viaje.
Salat’SHH permite hacerlo desde puntos diferentes y, precisamente por eso, cada alojamiento puede convertirse en el inicio de una ruta del vino distinta.
Reserva tu escapada de enoturismo en la Costa Brava
Una ruta entre viñedos, pueblos con encanto y gastronomía local puede convertirse fácilmente en uno de los días más especiales de una estancia en la Costa Brava.
Los alojamientos boutique de Salat’SHH permiten descubrir el Empordà desde diferentes puntos del litoral, adaptando cada escapada al tipo de experiencia que quieras vivir: desde las bodegas del Alt Empordà próximas a El Port de la Selva hasta las propuestas del Baix Empordà accesibles desde Begur, Llafranc, Tamariu, Sant Feliu de Guíxols o Tossa de Mar.
Si estás preparando una escapada, puedes consultar nuestros hostales boutique en la Costa Brava y reservar el alojamiento que mejor encaje con la ruta que quieras realizar.
Preguntas frecuentes sobre enoturismo en el Empordà
¿Qué bodegas puedo visitar si me alojo en Begur?
Desde Sa Riera y Begur, algunas de las opciones más interesantes se encuentran en el entorno de Pals y Torrent. Más Geli y Mas Oller permiten combinar fácilmente la visita a la bodega con pueblos medievales y otros puntos del Baix Empordà. Ambas forman parte de la Ruta del Vino DO Empordà.
¿Qué bodega está bien situada desde Llafranc o Tamariu?
Palamós es una opción especialmente interesante desde ambas localidades, con Mas oller dentro de la Ruta del Vino DO Empordà. También pueden plantearse rutas hacia Pals, Torrent o el interior del Baix Empordà.
¿Hay bodegas cerca de Tossa de Mar?
Tossa se encuentra más al sur que la principal concentración de bodegas de la DO Empordà. Para una experiencia enológica completa, una buena opción es realizar una excursión hacia Calonge, donde se encuentran proyectos como Viníric y Clos d'Agon.
¿Qué bodegas puedo visitar desde Sant Feliu de Guíxols?
La zona de Calonge resulta especialmente conveniente. Viníric y Clos d'Agon forman parte de la ruta oficial.
¿Dónde hay más bodegas cerca de El Port de la Selva?
El Port de la Selva es una excelente base para el Alt Empordà. La Selva de Mar, Vilajuïga, Garriguella y Peralada permiten encontrar varias bodegas y organizar diferentes jornadas alrededor del vino. La ruta oficial incluye proyectos en Vilajuïga, Garriguella y Peralada, entre otros municipios.
¿Hay que reservar las visitas?
Es recomendable. Los horarios, idiomas, duración y tipo de experiencia pueden variar según la bodega y la temporada, por lo que conviene consultar directamente con cada proyecto antes de desplazarse.
¿Hace falta ser aficionado al vino para disfrutar del enoturismo?
No. Muchas experiencias están pensadas para descubrir también paisaje, agricultura, gastronomía, arquitectura e historia. El vino funciona como una forma de interpretar el territorio, incluso para quien no tenga conocimientos previos.
¿Se puede combinar una bodega con playa en el mismo día?
Sí, y esta es precisamente una de las particularidades más atractivas del Empordà. La cercanía entre el litoral y numerosas zonas vitivinícolas permite combinar ambas experiencias con facilidad, especialmente desde Begur, Palafrugell, Sant Feliu y El Port de la Selva.